Despertamos recuperados, las
fuerzas se habían restituido y teníamos por delante el honor de pasar por el
Qhapaq Ñan ruta
milenaria de los Antiguos
Incas, sentíamos mucha energía, vibra y superados
físicamente. Despertamos temprano, habíamos dejado nuestra ropa colgada un día
antes, al recogerlas las encontramos dura como piedra, el frió era tan inmenso
que las habían escarchado. Despertamos con un delicioso desayuno compuesto de queso derretido,
papas, panes, una sopa de fideos con leche, papas sancochadas y algunas yerbas,
completamente agradecidos con la señora Máxima Reyes y su hija señorita Ricardina Reyes,
su hospitalidad no podría ser mejor.
En la noche anterior conocimos al
profesor de historia Orlando Inga, docente de la Institución Educativa Publica
San Antonio: amable, inteligente, ideólogo y con mucho compromiso con
el pueblo de
Tanta, con fuertes aspiraciones con la educación de la localidad,
quedamos con él en visitar la institución. Antes de acércanos al colegio quedamos con el regidor de Tanta el señor Cresencio
Victor, él nos apoyaría con pilas para el
GPS, se habían terminado se acuerdan ?
Lo buscamos a su casa y le entregamos una lista de productos en la cual seria de
extrema necesidad para la travesía de Tanta – Cochas. Dirigiéndonos a la
institución me sorprendí al ver los techos de las casas que caían agua, me
pareció extraño pues no llovía, sorprendido con el acontecimiento me percate
que se estaba descongelando con la luz solar, estaba claro pero me había
causado de espanto dicho episodio.
Camino al colegio nos topábamos
con muchos niños, unos corriendo y otros jugando, se dirigían al colegio a
estudiar, las colinas del pueblo se veían blancas, por la nevada de la noche
anterior, cruzamos el campo de fútbol llegando al colegio, nos recibe el
profesor Orlando cordialmente,
ingresamos y esperamos la formación que se realizaba una vez a la semana. La
formación empezaba con una oración seguido del Himno Nacional, algunas palabras
del Profesor luego las mías profesores y agradeciendo a todos
por el buen recibimiento que el Pueblo nos dio. Terminando
fuimos al hospedaje por nuestras mochilas, teníamos un día muy arduo de nueve horas
de caminata.
Queso, canchas serranas,
caramelos de limón, chocolates, eran nuestros recursos y lo que nos tendría que
aguantar dos días, lo único malo era el peso excesivo, teníamos dieciséis kilos
cada uno en nuestras espaldas, peso regular para una caminata larga de
dieciocho kilómetros sobrepasando los cuatro mil metros de altitud, el sol
resplandecía calurosamente acompañado con el frió en estas alturas de
la cordillera Peruana. Cruzábamos con muchas llamas y ganados, teníamos que
salir por donde habíamos llegado, por la hermosa laguna
Paucarcocha, la jornada
empezaba tomando un sendero a la
izquierda . Empezamos a Trazar en nuestro GPS las coordenadas
que sería desde Tanta hasta la
Escaleryoc, nos habían datado en Tanta que
encontraríamos el
caserío del señor Mario, antes hicimos una parada en el cruce
de un rió para un break, el agua era extremadamente cristalina, impresionado
bebí hasta no poder más, volvimos al sendero localizando lo que probablemente seria
la casa las casas eran de adobe y estaban al lado de una colosal pared de piedra, me quede maravillado, podría pasar allí
muchos días leyendo docenas de libros, rodeado de verdes, aire puro y
un sol sensacional. Nos acercamos sin oscilar y lo llamamos, salió pero un poco
asombrado con nuestra aparición, nos aproximamos y le preguntamos si él era la
persona en la cual nos habían dicho, afirmó que si, sorpresivamente también
apareció su señora esposa con su nieta, nos presentamos y saludamos, le
pedimos algunas orientaciones para llegar a Pariacaca, amablemente nos señalizo
a la perfección, le pedimos un poco de azúcar, muy benévolo nos obsequió
doscientos gramos de azúcar rubia, agradecidos nos retiramos, en
dirección al Nevado Pariacaca, en el camino encontramos con un pescador que
también se dirigía a la laguna que daba al pie del nevado, pescaría truchas, le acompañamos
como pudimos hasta desaparecerse.
La emoción nos embargó cuando topamos con el Qhapaq Nan, me altere imaginando siglos atrás, el esfuerzo de los Incas y el arruinar de los españoles en esta importante obra que unía ciudades y pueblos siendo un importante medio de comunicación. Dejando de lado estos acontecimientos del pasado seguimos en ascenso, encontrando con maquetas milenarias hecho por los Incas en tiempos muy antiguos, orientando los nevados de esta zona parte de la reserva Paisajista Nor Yauyos-Cochas. Muchas llamas por el camino, un cielo azul con nubes en las cuales sentíamos que podríamos tocar. Teníamos ya las primeras vistas de la laguna
Chuspi, cruzando por un santuario exaltados y cansados pero muy contentos por estar relativamente cerca, caminar sobre los cuatro mil metros sobre el nivel del mar es cinco veces más difícil y requiere de mucha exigencia física, estábamos fatigados cuando de pronto vimos el Nevado Pariacaca, jubilosos de emoción que nos embargaba en nuestro octavo día de travesía, llegando a unos de los parajes más hermosos de nuestra ruta.



Ali estaba, las primeras alucinantes obras de los Incas, ya podíamos sentir la energía del lugar, la vibra, el poder con todo su esplendor, conmovido abrace a mi amigo Alexander de alegría . Ahora otorgaba hacer el culto a Pariacaca, mandarinas, aguardiente, quesos, panes, hojas de coca fueron nuestras ofrendas, pedimos permiso para ingresar y las gracias por la oportunidad de estar allí. Culto hecho teníamos bajo nuestros Pies la importante y encantadora Escalerayoc, unos de los caminos más conservados de Qhapaq Nan en el Perú, me sentía honrado y al mismo tiempo alterado, habíamos caminado ocho días sin descanso, subimos la escalera cruzando por caídas de agua transparente, el nevado lucía un blanco brillante y una autoridad indiscutible, teníamos un vista panorámica increíble de la Laguna
Mullucocha, me alegraba saber que al menos una parte de la historia se mantenía conservada, llegamos a la
segunda laguna, encontrando también con el refugio que nos había mencionado los pobladores de Tanta, sin tener ninguna indicación de donde seguía la escalera, decidimos proseguir hasta la laguna
siguiente, ya no teníamos la luz solar, el frió era intenso, eran las cuatro y media sin encontrar la ruta, empezábamos a preocuparnos, no estábamos muy preparados que digamos par pasar la noche en estas condiciones climáticas, caminábamos y nada, para serles sincero el miedo emprendía mi alma, no sabíamos en que habíamos equivocado, fue cuando entramos en delirio, nos habíamos perdido el camino, agotados no teníamos otra sino seguir hasta bajar hasta
Verdecocha que está a riberas de la laguna, cinco y media el sol ya se había desaparecido, preocupados y tensos decidimos pasar la noche allí, teníamos reservas de comida, era mínimo, no habíamos preparado y menos pasar la noche en este lugar gélido, al bajar tuvimos que cruzar parte de lo que parecía un pantano, varias hundidas de pie, no había otra sino quedar allí, “ Por algo sucede las cosas “ Pensé, sin protestar ya habíamos cagado, disculpen la expresión, me sentía vencido y prisionero de del terror.


Armamos nuestra carpa rápidamente pues mientras más tarde más seria el frio que nos congelaría los huesos, sacamos nuestra cocina con nuestro gas
Doite de Propano y Butano, la olla y hervimos agua, necesitaríamos de calor suficiente, había sobrado aguardiente, no dude y de unos sorbos, preparamos sopa agregando canchas y queso, y también el infaltable mate de coca, comimos y bebemos, cansados caímos en sueño profundo a las siete de la noche. Por las noches me despertaba con pesadillas y males estar, el frió era horrible llegando a menos cinco grados, no podía dormir, me despertaba varias veces, no quería salir ni para orinar, más sorbos de aguardiente hasta que me emborrache, ya no sentía frió ni calor, estaba adormecido.
En la mañana siguiente el sol se asomó a las ocho en punto, salimos rápidamente de la carpa, todo se encontraba escarchado por el hielo, teníamos que regresar a Pampas y cancelar la travesía hacia Cochas, habíamos fracasado por nuestra culpa también por culpa del
SERNANP, que no se encontraban para darnos la información que deseábamos, todo ya estaba hecho y no teníamos otra salida que hacer el regreso hacia Tanta, desayunamos lo poco que teníamos, canchas, mate de coca, algunos panes, queso, terminamos por devorar todo, habíamos perdido mucha energía, la que nos sobraba era para el regreso a Tanta. Regresamos por el mismo camino, solo que del otro lado de la Laguna, encontramos de nuevo el refugio, y Escaleryoc. Fatigados y con un gran desgaste físico, pensé en desistir, las piernas no respondían, el hambre me comía por completo, avistamos la chacra de Mario, ni para saludarlo no teníamos energías ni para gesticular palabra alguna, ganas de nada, solo pensábamos en regresar, comer y dormir. En el camino encontramos con una Llama, era una cría muy joven y negra, misteriosamente nos acercó, como percibiendo nuestro sufrimiento y nuestra angustia, nos asustamos pues estos animales son salvajes y difícilmente se te acercan, parecía hablarnos, se comunicaba con nosotros en su lengua, estábamos cansados pero llenos de vibra, nos seguío durante cuarenta minutos, nos seguía como si nos conociera, cuando volví a observarla ya se había ausentado.



Llegando a la carretera al borde de la Laguna Paucarcocha, me siento, había renunciado, ya no podía más, me rendí en una piedra dejando mi mochila de lado, mi amigo también, habíamos en total 22 horas, de pronto pasa una moto avisando que un camión estaba bajando sin darle mucha importancia, baje la cabeza, cuando escucho un motor, era verdad un camión, no dude y me puse en el medio de la pista deteniéndolo, subimos gracias al chófer que nos jalo, en el Pueblo buscamos al Regidor de la Municipalidad nos ayudó con colchones y frazadas una habitación en el mismo municipio, cenamos nuevamente en el Hospedaje el Yayinito con derecho a repetición, había regresado de nuevo con la sopa que la señora Máxima nos invitó, regresando a la Municipalidad no dude en arrojarme en el cochón, me sentía en un hotel de cinco estrellas, quede absolutamente en cuestión de minutos adormilado.


Siete de la noche, contemplamos nuestro primero avistamiento, eran ovnis, , sorprendido, entre en pánico. Llegamos a lo que era supuestamente el pueblo de Cochas, equivocados, era una hacienda, el lugar era sombrío, sin iluminación, frialdad en el rostro de los sujetos, no volvería a ver mi familia, escape…
Este viaje fue Gracias a