De: Jacques Ferreira

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Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien me pudiera prestar una segunda vida para pasarla en casa.
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lunes, junio 08, 2015

Tanta - Nevado Pariacaca - y la ruta milenaria Escalerayoc - Qhapaq Ñan


Despertamos recuperados, las fuerzas se habían restituido y teníamos por delante el honor de pasar por el Qhapaq Ñan ruta milenaria de los Antiguos Incas, sentíamos mucha energía, vibra y superados físicamente. Despertamos temprano, habíamos dejado nuestra ropa colgada un día antes, al recogerlas las encontramos dura como piedra, el frió era tan inmenso que las habían escarchado. Despertamos con un delicioso desayuno compuesto de queso derretido, papas, panes, una sopa de fideos con leche, papas sancochadas y algunas yerbas, completamente agradecidos con la señora Máxima Reyes y su hija señorita Ricardina Reyes, su hospitalidad no podría ser mejor.


En la noche anterior conocimos al profesor de historia Orlando Inga, docente de la Institución Educativa Publica San Antonio: amable, inteligente, ideólogo y con mucho compromiso con el pueblo de Tanta, con fuertes aspiraciones con la educación de la localidad, quedamos con él en visitar la institución. Antes de acércanos al colegio quedamos con el regidor de Tanta el señor Cresencio Victor, él nos apoyaría con pilas para el GPS, se habían terminado se acuerdan ? Lo buscamos a su casa y le entregamos una lista de productos en la cual seria de extrema necesidad para la travesía de Tanta – Cochas. Dirigiéndonos a la institución me sorprendí al ver los techos de las casas que caían agua, me pareció extraño pues no llovía, sorprendido con el acontecimiento me percate que se estaba descongelando con la luz solar, estaba claro pero me había causado de  espanto dicho episodio.

Camino al colegio nos topábamos con muchos niños, unos corriendo y otros jugando, se dirigían al colegio a estudiar, las colinas del pueblo se veían blancas, por la nevada de la noche anterior, cruzamos el campo de fútbol llegando al colegio, nos recibe el profesor Orlando cordialmente, ingresamos y esperamos la formación que se realizaba una vez a la semana. La formación empezaba con una oración seguido del Himno Nacional, algunas palabras del Profesor luego las mías profesores y agradeciendo a todos por el buen recibimiento que el Pueblo nos dio. Terminando fuimos al hospedaje por nuestras mochilas, teníamos un día muy arduo de nueve horas de caminata.



Dejamos Tanta con un colosal agradecimiento topando con personas maravillosas, que en ningún momento nos desamparo, mil gracias a todos de esta maravillosa ciudad rodeada por fantásticos nevados. El sol resplandecía e un espléndido día, fuerzas repuestas empezamos lo que sería un dramático día de batalla, esta ruta era completamente nueva para nosotros y creo que para muchos, teníamos el GPS de nuestro amigo Alfonso Torres y las pilas nuevas, trazaríamos lo que sería una ruta diferente de las tradicionales en el Perú.

Queso, canchas serranas, caramelos de limón, chocolates, eran nuestros recursos y lo que nos tendría que aguantar dos días, lo único malo era el peso excesivo, teníamos dieciséis kilos cada uno en nuestras espaldas, peso regular para una caminata larga de dieciocho kilómetros sobrepasando los cuatro mil metros de altitud, el sol resplandecía calurosamente acompañado con el frió en estas alturas de la cordillera Peruana. Cruzábamos con muchas llamas y ganados, teníamos que salir por donde habíamos llegado, por la hermosa laguna Paucarcocha, la jornada empezaba tomando un sendero a la izquierda . Empezamos a Trazar en nuestro GPS las coordenadas que sería desde Tanta hasta la Escaleryoc, nos habían datado en Tanta que encontraríamos el caserío del señor Mario, antes hicimos una parada en el cruce de un rió para un break, el agua era extremadamente cristalina, impresionado bebí hasta no poder más, volvimos al sendero localizando lo que probablemente seria la casa las casas eran de adobe y estaban al lado de una colosal pared de piedra, me quede maravillado, podría pasar allí muchos días leyendo docenas de libros, rodeado de verdes, aire puro y un sol sensacional. Nos acercamos sin oscilar y lo llamamos, salió pero un poco asombrado con nuestra aparición, nos aproximamos y le preguntamos si él era la persona en la cual nos habían dicho, afirmó que si, sorpresivamente también apareció su señora esposa con su nieta, nos presentamos y saludamos, le pedimos algunas orientaciones para llegar a Pariacaca, amablemente nos señalizo a la perfección, le pedimos un poco de azúcar, muy benévolo nos obsequió doscientos gramos de  azúcar rubia, agradecidos nos retiramos, en dirección al Nevado Pariacaca, en el camino encontramos con un pescador que también se dirigía a la laguna que daba al pie del nevado, pescaría truchas, le acompañamos como pudimos hasta desaparecerse.



La emoción nos embargó cuando topamos con el Qhapaq Nan, me altere imaginando siglos atrás, el esfuerzo de los Incas y el arruinar de los españoles en esta importante obra que unía ciudades y pueblos siendo un importante medio de comunicación. Dejando de lado estos acontecimientos del pasado seguimos en ascenso, encontrando con maquetas milenarias hecho por los Incas en tiempos muy antiguos, orientando los nevados de esta zona parte de la reserva Paisajista Nor  Yauyos-Cochas. Muchas llamas por el camino, un cielo azul con nubes en las cuales sentíamos que podríamos tocar. Teníamos ya las primeras vistas de la laguna Chuspi, cruzando por un santuario exaltados y cansados pero muy contentos por estar relativamente cerca, caminar sobre los cuatro mil metros sobre el nivel del mar es cinco veces más difícil y requiere de mucha exigencia  física, estábamos fatigados cuando de pronto vimos el Nevado Pariacaca, jubilosos de emoción que nos embargaba en nuestro octavo día de travesía, llegando a unos de los parajes más hermosos de nuestra ruta.




Ali estaba, las primeras alucinantes obras de los Incas, ya podíamos sentir la energía del lugar, la vibra, el poder con todo su esplendor, conmovido abrace a mi amigo Alexander de alegría . Ahora otorgaba hacer el culto a Pariacaca, mandarinas, aguardiente, quesos, panes, hojas de coca fueron nuestras ofrendas, pedimos permiso para ingresar y las gracias por la oportunidad de estar allí. Culto hecho teníamos bajo nuestros Pies la importante y encantadora Escalerayoc, unos de los caminos más conservados de Qhapaq Nan en el Perú, me sentía honrado y al mismo tiempo alterado, habíamos caminado ocho días sin descanso, subimos la escalera cruzando por caídas de agua transparente, el nevado lucía un blanco brillante y una autoridad indiscutible, teníamos un vista panorámica increíble de la Laguna Mullucocha, me alegraba saber que al menos una parte de la historia se mantenía conservada, llegamos a la segunda laguna, encontrando también con el refugio que nos había mencionado los pobladores de Tanta, sin tener ninguna indicación de donde seguía la escalera, decidimos proseguir hasta la laguna siguiente, ya no teníamos la luz solar, el frió era intenso, eran las cuatro y media sin encontrar la ruta, empezábamos a preocuparnos, no estábamos muy preparados que digamos par pasar la noche en estas condiciones climáticas, caminábamos y nada, para serles sincero el miedo emprendía mi alma, no sabíamos en que habíamos equivocado, fue cuando entramos en delirio, nos habíamos perdido el camino, agotados no teníamos otra sino seguir hasta bajar hasta Verdecocha que está a riberas de la laguna, cinco y media el sol ya se había desaparecido, preocupados y tensos decidimos pasar la noche allí, teníamos  reservas de comida, era mínimo, no habíamos preparado y menos pasar la noche en este lugar gélido, al bajar tuvimos que cruzar parte de lo que parecía un pantano, varias hundidas de pie, no había otra sino quedar allí, “ Por algo sucede las cosas “ Pensé, sin protestar ya habíamos cagado, disculpen la expresión, me sentía vencido y prisionero de del terror.



Armamos nuestra carpa rápidamente pues mientras más tarde más seria el frio que nos congelaría los huesos, sacamos nuestra cocina con nuestro gas Doite de Propano y Butano, la olla y hervimos agua, necesitaríamos de calor suficiente, había sobrado aguardiente, no dude y de unos sorbos, preparamos sopa agregando canchas y queso, y también el infaltable mate de coca, comimos y bebemos, cansados caímos en sueño profundo a las siete de la noche. Por las noches me despertaba con pesadillas y males estar, el frió era horrible llegando a menos cinco grados, no podía dormir, me despertaba varias veces, no quería salir ni para orinar, más sorbos de aguardiente hasta que me emborrache, ya no sentía frió ni calor, estaba adormecido.



En la mañana siguiente el sol se asomó a las ocho en punto, salimos rápidamente de la carpa, todo se encontraba escarchado por el hielo, teníamos que regresar a Pampas y cancelar la travesía hacia Cochas, habíamos fracasado por nuestra culpa también por culpa del SERNANP, que no se encontraban para darnos la información que deseábamos, todo ya estaba hecho y no teníamos otra salida que hacer el regreso hacia Tanta, desayunamos lo poco que teníamos, canchas, mate de coca, algunos panes, queso, terminamos por devorar todo, habíamos perdido mucha energía, la que nos sobraba era para el regreso a Tanta. Regresamos por el mismo camino, solo que del otro lado de la Laguna, encontramos de nuevo el refugio, y  Escaleryoc. Fatigados y con un gran desgaste físico, pensé en desistir, las piernas no respondían, el hambre me comía por completo, avistamos la chacra de Mario, ni para saludarlo no teníamos energías ni para gesticular palabra alguna, ganas de nada, solo pensábamos en regresar, comer y dormir. En el camino encontramos con una Llama, era una cría muy joven y negra, misteriosamente nos acercó, como percibiendo nuestro sufrimiento y nuestra angustia, nos asustamos pues estos animales son salvajes y difícilmente se te acercan, parecía hablarnos, se comunicaba con nosotros en su lengua, estábamos cansados pero llenos de vibra, nos seguío durante cuarenta minutos, nos seguía como si nos conociera, cuando volví a observarla ya se había ausentado.




Llegando a la carretera al borde de la Laguna Paucarcocha, me siento, había renunciado, ya no podía más,  me rendí en una piedra dejando mi mochila de lado, mi amigo también, habíamos en total 22 horas, de pronto pasa una moto avisando que un camión estaba bajando sin darle mucha importancia, baje la cabeza, cuando escucho un motor, era verdad un camión, no dude y me puse en el medio de la pista deteniéndolo, subimos gracias al chófer que nos jalo, en el Pueblo buscamos al Regidor de la Municipalidad nos ayudó con colchones y frazadas una habitación  en el mismo municipio, cenamos nuevamente en el Hospedaje el Yayinito con derecho a repetición, había regresado de nuevo con la sopa que la señora Máxima nos invitó, regresando a la Municipalidad no dude en arrojarme en el cochón, me sentía en un hotel de cinco estrellas, quede absolutamente en cuestión de minutos adormilado.




Siete de la noche, contemplamos nuestro primero avistamiento, eran ovnis, , sorprendido, entre en pánico. Llegamos a lo que era supuestamente el pueblo de Cochas, equivocados, era una hacienda, el lugar era sombrío, sin iluminación,  frialdad en el rostro de los sujetos, no volvería a ver mi familia, escape…


Este viaje fue Gracias a



viernes, junio 05, 2015

Septimo Dia - San Juan de Tantaranche - Tanta

                                                San Juan de TantarancheTanta

Salimos de Tantaranche, con cero soles, necesitábamos pilas, estábamos ya muy agradecidos por la habitación que nos habían ofrecido, no tenía otra alternativa que pedir, entre a una tienda, encontré dos señores con una botella de aguardiente, impresionados al verme me invitaron un par de copitas, sin titubear acepte, era lógico que el frio penetraba en mis entrañas y una aguardiente no caería mal, admitiendo que me haría bien calentando el cuerpo sin exceso claro, Alexander estaba fuera esperando. Salió el dueño, un tipo joven y amigable, no sabía cómo decirle que requería de pilas para empezar a trazar la ruta con el GPS Garmin 60, le explique las razones por las cuales estaba en Tantaranche, tenía un recorrido de treinta y cinco kilómetros de subidas y bajadas por la serranía gélida peruana, tome un foto con él y su local en cambio de las pilas, en la cual acepto regalándome dos pares de pilas Panasonic, me sentía contento compartiendo la alegría con mi compañero de ruta Alexander, no eran de las mejores pilas pero durarían seis horas, como para trazar una parte de la travesia. Salimos del pueblo en dirección Norte de la ciudad recordando que había estudiado el mapa y que seguramente tendríamos que realizar cortes importantes que nos ahorraría unos tres días, pero que sería arduo y complicado.

Iglesia San Juan de Tantaranche

San Juan de Tantaranche

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Habíamos salido sin desayunar y estábamos hambrientos y Tanta estaba a dieciocho horas de caminata, ya empezaba a preocuparme ya que caminar sin jamar es muy doloroso y el hambre imperdonable, estábamos preocupados pero sin  perder la fe. A le lejos vimos un cerco de plástico negro, preguntábamos que sería pues parecía muy extraño, estaba en la carretera en una elevación alejado unos tres metros del pista, oímos unos sujetos que conversaban, sin hesitar decidimos llamarlos, el cerco de plástico tenia un área circular que impedía la visibilidad, así que decidimos llamarlos, el hambre se oponía ante la vergüenza, se asomó una joven de aproximadamente veinte y cuatro años, muy amistoso salió y saludo, le explicamos que estábamos de pasado por la carretera y que teníamos mucha hambre, nos encontrábamos sin dinero y sin recursos para comprar comida, afablemente nos invitó a entrar en su chacra, allí dimos con la sorpresa de estar con toda su familia, llegando justo en el desayuno, tenían toros y vacas, el lugar se llamaba Ganadería  San Lorenzo, y la Familia se apellidaba Espíritu compuesta por la Madre sus dos hijos, yerna y el nieto todos muy amables . Nos invitaron Quaker, panes, queso y mermelada, muy agradecidos y satisfechos compartimos con ellos dos horas, conversamos y reímos a más no poder, se sentía un ambiente muy agradable a pesar de toda la modestia del lugar, eso no importaba pues nos sentíamos bien con la compañía, comentaban que alquilaban toros para corridas en la costa y hasta mismo Lima, en la Plaza deAcho, cada uno con un valor de tres mil soles, modestia aparte estaban en un negocio muy lucrativo, nos hicieron una observación, no  ir por toda la carretera, pues demoraríamos tres días para llegar a Tanta que era nuestro destino final. Nos alistamos para despedir, fue cuando dijeron que su mama iba a ir a su chácra, y que este mismo camino nos llevaría hasta Tanta, y que nos podría ayudar con las mochilas, gozosos aceptamos sin oscilar, pues claro que sí, ahorraríamos un día.

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Nos despedimos ya con la mochila encima del caballo y empezamos el ascenso hacia Tanta,  empezamos el escalamiento, era una subida muy empinada, en el camino nos contó que tenía a sesenta  e un años, quedamos estupefactos, tenía una vigor de una persona de 30 años, caminaba con una energía  descomunal, era increíble su fuerza, charlo en todo el camino contando sus historias y anécdotas, tenía una ímpetu considerable que daba a golpes a cualquier mujer de 20 años. Por momentos descansábamos pues la subida era interminable y el paisaje gratificante, después de caminar dos horas y sin aire, llegamos hasta la cumbre, agradecidos compartimos teléfonos y para finalizar nos regaló veinte soles, dudamos en aceptar después de hacer  el favor de ayudarnos con la mochila, y enseñado el camino más rápido, aceptamos, sin pensar que esos veinte soles serviría para otra persona más que a nosotros, recordé de un pensamiento “Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir”. Un corazón enorme de la Sra. Espíritu, la recuerdo hasta hoy y hasta los fines de mi vida. Me dolió dejarla, la tristeza embargo mi corazón, lágrimas y sentimientos encontrados, sabía que hasta el momento Dios estaba con nosotros en cada instante.


Sra. Espiritu

Asenso a Pariacorcha

Sra. Espíritu
Después de haber indicado  una y otra vez el camino iniciamos nuestro sendero dejando la fuerte y hermosa mujer hacia tras, tomamos el Sendero hacia Tanta, nos perdimos una y otra vez saliendo del camino, pues por momentos se desaparecía. Fue el día más difícil de esos siete días de travesía, estábamos a tres mil y ochocientos metros sobre el nivel del mar, nos consumía mucha energía y de manera fugaz pero estábamos enérgicamente superados, las fuerzas solo venían, a cada paso más poder  y más preponderancia, el calor quemaba y el  frió también, ya no había paso atrás, encontramos con una choza de piedra con techos de pajas ninguna de vida, todo parecía ser un sueño o una pesadilla, estábamos desahuciados y ya no pensábamos, necesitamos urgente dormir, la noche que vendría era de muy baja temperatura, llegando a cero °C.

Vista de Pariacorcha

Ovejas

Extenuados y alucinados por el cansancio, veíamos personas, llamas y vicuñas por el camino, queríamos gritar, no teníamos fuerzas ni para gesticular frase alguna, seguíamos cuando de pronto otra alucinación, un niño flaco con más de trecientos animales, entre ellos: ovejas, llamas y vacas, y algunos caballos, acercábamos y por momentos y se desaparecían, de pronto decidimos depositar todas nuestras fuerzas en creer que era una persona, grite “ Olaaa !!! “ no contesto, escuchábamos solo los sonidos de las ovejas, me estaba ahogando en transpiración, mis ojos ardían con el sudor que caía sobre ellos, caminamos sin cesar hasta que, cuando de pronto vino a nuestro encuentro, el que nos salvaría el día y nuestra vida.

Refugio de Rambo

Le decían Rambo, treinta y siete años, con apariencia afectuosa, rasgos de sufrimiento por el frió y el calor, modesto y reservado, ya nos había agarrado confianza, las esperanzas volvieron el miedo desapareció. Llegando su casa muy y servicialmente  nos invitó mazamorra en la cual no vacilamos en aceptar, teníamos hambre de león, fatigados nos quedamos echado fuera de su choza en unas ramas secas que servían de alimento para los borregos,  desvanecimos  sin importar el calor helado de Pariacorcha, sentíamos paz y armonía rodeados de silencio absoluto. Despertamos con el grito de Rambo, asustado casi no podía levantarme, mis piernas dolían, no respondían correctamente,  medio moribundo aceptamos la sopera con la mazamorra, Alexander y yo no nos mirábamos, solo saboreábamos el postre tradicional hecho de Maíz morado, el único maíz del mundo en contener este color, las energías empezaban a recomponerse, me sentía literalmente parte del espacio en que me encontraba, estaba feliz y triste, recordé a mis amadas hijas,mi enamorada y de mis errores, de mis defectos y virtudes, pensé en el mundo y que aporte podría yo dar para hacerlo más feliz. Terminamos, satisfechos Rambo nos preguntó si deseábamos repetición, aceptamos. Al terminar el segundo platillo de mazamorra, nos preguntó si queríamos entrar en unas de sus chozas, decidimos que si, yo al menos me sentía desganado, necesitaba recuperar fuerzas, nos trajo piel de ovejas y muchas frazadas, en el piso puse plásticos para no ensuciar las frazadas, luego puse  un par de frazadas, eche y me cubrí con las demás, eran las cinco y media cuando Rambo nos avisó que iría a buscar uno de sus animales que se había extraviado, quedamos atónitos con la energía de este pequeño hombre de un metro sesenta  de estatura, como caminaba y subía los cerros como zorro, le quede observando hasta que se desapareció en medio gigantesco cerro, volvimos a dormir sin preocuparse con absolutamente nada.

Cena con Rambo

Desperté con la voz de Alexander que me llamaba, no quería levantarme cuando de pronto el hambre se apodero de mí, quede diez minutos más en reposo, cuando me levante, afuera el frió era horrible. Su cocina estaba casi al costado de la habitación, entre y allí estaba Alexander haciéndole compañía, conversaban y reían mucho, entre dentro de la pequeña habitación de piedras y techo de paja, no sirvió arroz con tres huevos fritos, panes y chancha serrana, el hambre era insaciable así que deje los modales y me lance a comer ferozmente sin importar el momento y la situación que me encontraba. Terminamos la cena con un café de cebada cien por ciento natural, elaborado con las mismas semillas. Tomando el agradable café me causo curiosidad la forma de como calentaba sus alimentos, utilizando en Inke, un tipo de combustible natural de heces de carneros combinados con el agua y la tierra, al secar se endurece transformado en combustible inflamable. Terminamos la cena con una buena conversación que finalizo en risas. Nos despedimos y volvimos al sueño profundo.

Mañana Refugio Rambo

Partiendo a Tanta

En la mañana siguiente siendo las seis en punto, nos levantamos y ordenamos todas las frazadas guardando las pieles de oveja, Rambo ya tenía el desayuno preparado, compuesto por café, queso fresco, papas, panes y canchas, bien alimentados y fuerzas recuperadas, estábamos completamente agradecidos por la hospitalidad, gentileza y amistad que habíamos adquirido. Recuerdan  de los veinte soles que la Sra. Espíritu nos había dado? A él le entregamos, fueron pocos por todo lo que había hecho por nosotros. Nos había indicado el sendero que nos llevaría hasta Tanta, nos despedimos con una deuda impagable. Nos despedimos pero antes nos llevó hasta un punto donde nos podría explicar cómo hacer los cortes, indícanos cerros que tendríamos que llegar. Dejamos el Pariacorcha y Rambo, conforme avanzaba volteaba la mirada hacia tras, dejando a Rambo, prometiendo dentro de mi regresar a estas estancias. Estábamos de regreso a la Travesía, teníamos nuestro fe hambre y estábamos muy descansados, caminando ya dos horas aproximadamente encontramos con tres hermanos que iban hacia San Lorenzo de Quinti, pedimos más información acerca de la ruta hacia Tanta, estábamos en el camino correcto. Llegamos a un abra, de allí ya pudimos contemplar el nevado Pariacaca, quedamos desconcertados por esta maravilla, contemplamos lo. 

Descanso Vista del Pariacaca 

Llegamos a Tanta

Vista Panorámica de Tanta 
El camino estaba claro, era por aquí. No pudimos marcar la ruta con el GPS, las pilas se habían terminado, así que caballeros a seguir con el trekking. Eran las dos y media y aun no veíamos Tanta ni tampoco la laguna Paucarcocha, sin conocer la ruta en absoluto seguimos cuando de pronto localizamos la Laguna de Paucarcocha, nos quedamos extremadamente orgullosos, no se imaginan como nosotros compartimos la alegría, se había desaparecido el cansancio por completo, bajamos del sendero y allí estaba la tan esperada ciudad de Tanta, con sus techos rojos, que bordeaba la laguna y su esplendor. Llegamos a Tanta, cansados pero contentos de poder lograr nuestro objetivo, sin dinero, sin comida y si agua, nos tocaba otra lucha. Buscamos a Sernamp, no se encontraban, fuimos a la Plaza de Armas de Tanta, encontrando con la Municipalidad, eran las tres y cuarenta, no ubicamos el alcalde, estaba en servicio solo la secretaria. De pronto veo al colega Rafo Leon, me acerco me tomo unas fotos, presentando también un baile típico y con trajes coloridos. 

Baile Típico de Tanta 

Hospedaje Yauyino

Decidimos darnos unas vueltas por el pueblo, unas señoras muy simpáticas nos preguntan que nos traía a Tanta, respondimos: "Turismo y reconocimiento de rutas" explicando nuestra situación una Señora nos ofrece estadía en su casa, bueno en su hospedaje, vaya bendición, teníamos donde quedarnos, lavar nuestras ropas y comer, nos hizo entrar regalándonos una bolsa de detergente Ariel, agradecidos lave mis trapos, sucios después de siete días de travesía. Me asee trocando de ropa, se cayó la noche, cenamos gracias a la beneficencia de la Sra. Ricardina Jiménez y su mama Máxima Jiménez en su hospedaje Yauyino, se pasan por Tanta búscalas, son muy conocidas además de amables y buenas Señoras, te atenderán como rey y preparan unos platos deliciosos. Bendecidos, bañados y bien alimentados. Dormimos.

Nevado Pariacaca

Habíamos perdido el Camino Inca por la Escalerayoc, después diez horas de búsqueda llegamos la laguna Verdecocha, se hizo noche no teníamos más fuerzas para seguir, armamos nuestra carpa a mas cuatro mil y cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, un frió era Gélido, mate de coca y aguardiente, nos desmayamos por completo …  





jueves, junio 04, 2015

Sexto dia ( Huarochiri – San Juan de Tantaranchi ) Qhapaq Ñan

HuarochiriSan Juande Tantaranche

Nos despertamos con el frió en la piel, habíamos conseguido una habitación sencilla sin muchas ostentaciones, cuando se está cansado se duerme a donde se cae la noche, en este caso fue justa la habitación así que salimos muy descansados. Antes de iniciar decidimos visitar a la casa de Julio CasarTello donde quedamos durante varios minuto, imaginando su vida de este importante Arqueólogo Peruano. Teníamos por delante una ruta con muchos cortes, saldríamos de la carretera para emprender y afrontar una dura jornada intricada, teníamos que cruzar el valle que nos llevaría hasta San Pedro. Ocho y media y un buen desayuno y Adiós Huarochiri. Iniciamos nuestro sendero por la Calle Cordova, donde cruzaba el Camino Inca, en Plena Ciudad, me sentía conmocionado de pensar que hace siglos, Incas y Españoles habían cruzado por el mismo camino.
No dejen de leer la biografía de sobre Julio Cesar Tello.

Antiguo Camino Inca - Qahpaq Nan


Bajando por el camino Inca, hicimos un corte erróneo, habíamos equivocado y abrimos hacia el noreste de Huarochiri, cruzando un hermoso bosque, con ríos y arboles majestosos, sin querer habíamos trazado una ruta, en la cual se las recomiendo, cuando deseen conocerla no duden en avisarme. Llamamos a Lima y nos comunicamos con nuestro Amigo Alfonso Torres, teníamos un GPS Garmin y con las coordenadas le pedí el favor de enviarnos nuestra ubicación precisa de regreso a la Ciudad de Huarochiri, retomamos a la carretera gracias a su orientación  y volvimos a ciudad Natal del Ilustre Julio Cesar Tello perdiendo una hora y media.



Retomamos nuevamente al Camino Inca, ahora con las coordenadas más precisas, bajamos por el camino Inca hasta llegar al Rió Mala que se encontraba a cuarenta minutos en descenso de la ciudad de Huarochiri, al encontrar con algunos locales  que nos señalaron por donde teníamos, encontraríamos un puente al otro lado del valle, este puente nunca jamás hubiéramos podido encontrar, ya que en la temporada de lluvias el rió creció y el caudal termino por destrozarlo. Caminando obstinadamente encontramos un árbol caído y  grande resultando ser nuestra salvación, la de nosotros y de todos las personas que lo utilizan sirviendo como puente, cruzamos y quedamos uno minutos contemplando el amanecer, el rió, los árboles, los pájaros y todos los seres que rodeaban este increíble paraje. El sol Iluminada, era una mañana espectacular, nos sentíamos muy afortunados de estar allí, una inmenso jubilo, deseaba estar allí toda mi vida contemplando todo lo que Dios nos da; reflexionando me di cuenta de que al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.


Siguiendo el viaje encontramos el camino que nos llevaba a San Juan de Tantarache, después de cuatro horas de sacrificio, con sed y hambre, llegamos a una chacra, habían muchas vacas, encontramos con un niño de aproximadamente diez años en la cual nos dio el permiso para ingresar al recinto donde descansaríamos algunos minutos, muy amable y hospitalario nos invitó frutas, diez minutos después llega su padre, contentos de vernos pregunto que hacíamos en su estancia, que casi nadie nunca los visita, nos invitó leche y queso fresco. Satisfechos nos marchamos agradeciendo por los víveres que nos había obsequiado el amable señor y su hijo. Iniciamos el Sendero llegando al poblado de San Pedro, encontrando por casualidad un amigo que hace cuatro días lo habíamos conocido en la costa, pensé "culminamos la travesía", equivocados!  Habíamos llegado a San Pedro, echamos una parrafada sobre si quedaríamos allí o seguiríamos a San Juan de Tantaranchi, hallábamos muy fatigados pero teníamos que llegar a San Juan, decidimos seguir, faltando tres horas de camino siendo aun las cinco y cuarto, el atardecer empezaba a manifestarse, tomamos la carretera a la izquierda en dirección a noreste dirigiendo a salida del pueblo. Estábamos agotados pues la altura que empezaba a sentir, se hacía más difícil el caminar, más cansancio, los músculos se atrofiaban, el aire era más puro pero más dificultoso de respirar.


Llegamos a San Juan de Tantaranche con un gélido frió, estábamos hambrientos, sin dinero y sin fuerzas para hablar, nos sentamos en la plaza frente a la Municipalidad, mojados de sudor a pesar del frió, habíamos perdido mucha energía, paramos y decidimos hablar con algunos pobladores, una Sra. muy amable nos hizo pasar a su casa, invitándonos café caliente y unos panes, los devore en minutos. Terminando nos aconsejaron a pedir ayuda al Municipio, sin dudar nos retiramos. En la sierra el municipio trabaja hasta los fines de semanas atendiéndonos en teniente alcalde, un tipo amable, de pocas palabras, muy gentil nos brindó una habitación gratuita, nos sentíamos bienaventurados, nos saludamos con las manos y agradecimos a Dios, que en ningún momento nos había abandonado.

Teníamos algunos sencillos en los bolsillos, salimos y compramos unas sopas instantáneas Ajinomen, una lata de leche Gloria y huevos, les recomiendo esta sopa Sendero, pues cuenta con muchas calorías, solo para viajes y momentos de necesidad extrema. Armamos nuestra pequeña cocina compacta con nuestro Gas Doite de Isobutano y Propano Mixto, sacamos nuestra olla y a cocinar, con nuestro modo de preparación: hervimos el agua, colocamos el huevo crudo, seguido de la sopa y terminando con la leche, prueben pues es delicioso y lleno de calorías.


Complacidos con la rica sopa, no nos quedó otra que aprovechar la habitación y descansar lo máximo que podíamos, nos sentíamos muy desgastados físicamente, las piernas estaban doloridas, los pies y los hombros con la mochila que pesaba 15 Kg de peso. Recordamos unos momentos con Alexander de felicidad e instantes pasados en la travesía, barriga llena y corazón contento, nos dimos las buenas noches, adormecemos.

Este viaje fue Gracias a Automoviles SA Huancayo y a Nicolas Traverso

En el día siguiente, nos encontramos con una familia Espíritu que nos apoyó considerablemente, la Mama de 61 años, su fuerza y su aporte con las mochilas en su caballo, fue el ascenso más difícil y cansativo de toda la travesía …